como el sol de la luna
cuando la ve aparecer robándole su momento,
como chico de la calle que a niña de papá pretende cortejar.
Hielo y fuego
se repelen pero se necesitan,
como el freno a la velocidad
como la prisa a la pausa
como el día a la noche
como el silencio al sonido
como los polos de un imán.
No me hables de imposibles.
No tengo hueco para noes,
ni albergues
para caras de sorpresa.
Pero acepto tus improbables
y tu estado de desorientación
como quien se halla en un nuevo lugar.
Solo, sin nadie.
Al igual que tú ahora,
con mil preguntas
y un folio en blanco
donde sobra espacio para las respuestas.
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