miércoles, 15 de octubre de 2014

Oporto

De puentes y agua
de fado y francisinhas,
de vino y café
de Pessoa y poesía,
de cuestas abajo
de cuestas arriba.


Oporto de metro
de Gaia y sus vistas,
da Ribeira y sus barcos,
del Duero y bom dia.
Oporto de amigos
Oporto pleno de vida.



miércoles, 16 de abril de 2014

Hogar

En mis desvelos
los tranvías se llaman villavesas,
los vasos de cerveza de medio litro son botellines de Keler
y oscurece más tarde de las 4.

En esos insomnios
mi cama es el Nirvana,
las calles dejan de ser tan grises
y las gentes son algo más amables.

Cuando amanece, abunda la luz
pero el abrigo nunca está de menos,
mientras los días se hacen cortos
cuando el sol cae antes de las seis.

Y en mis desvelos vuelvo a volver..


De cuerdas y alas

Para liberarme
sólo quiero que me atrapes en(tre) tus brazos
y que ellos sean las únicas cadenas que conozca,
al mismo tiempo que
mi billete de ida sin vuelta
a ningún lugar en concreto.

Para liberarme
me bastan las noches en vela
donde no importa el despertador
y lo que cuenta es la miscelánea
de mis cinco sentidos
cegando la razón.

Para liberarme,
hazme la esclava de tus deseos nocturnos,
y vuélvete el amo
de cada una de las carcajadas
que van saliendo
poco a poco de mi boca.

Para liberarme,
lo único que me falta
es librarme d ti.


domingo, 9 de marzo de 2014

Improbables

Siempre hay ojos que de legañas se enamoran,
como el sol de la luna
cuando la ve aparecer robándole su momento,
como chico de la calle que a niña de papá pretende cortejar.

Hielo y fuego
se repelen pero se necesitan,
como el freno a la velocidad
como la prisa a la pausa
como el día a la noche
como el silencio al sonido
como los polos de un imán.

No me hables de imposibles.
No tengo hueco para noes,
ni albergues
para caras de sorpresa.

Pero acepto tus improbables
y tu estado de desorientación
como quien se halla en un nuevo lugar.
Solo, sin nadie.

Al igual que tú ahora,
con mil preguntas
y un folio en blanco
donde sobra espacio para las respuestas.








domingo, 16 de febrero de 2014

Stop

La locura sin freno
igual que el día sin la noche
a largo plazo
son tan insostenibles
como un taburete
con tan solo un par de patas.

Dame matices
que estoy harta de excesos,
basta de todo y nada,
me vale con algo.
Algo que me devuelva
esa parte que ha quedado en el olvido.



lunes, 10 de febrero de 2014

Hablemos

De ti y de mí.
De por qué se crea un mundo paralelo
cuando la poca luz de la noche unida a la de tus oscuros ojos
se vuelve cegadora entre los flashes
la gente
y las sensaciones que afloran.

O de por qué se dibuja una sonrisa
en tu imperturbable rostro
si de pronto emerjo entre la multitud
y poco a poco
me aproximo
hasta acaparar tu atención.

Callemos.

Sobre los silencios
que aparecen en los encuentros súbitos
en los que jugamos a ser extraños.
O sobre las huidas
sin mirar atrás
cuando nadie observa.

Porque eso es
todo lo que puede ser.
No hay nada más
que nos corresponda compartir.
Y lo contrario
sería el más honesto autoengaño


martes, 4 de febrero de 2014

A través del vidrio

Últimamente me sorprendo
escribiendo casi por obligación,
con los ojos cerrados
el corazón abierto
y una ilimitada sucesión de clásicos del jazz y del blues.

A ratos observo las incontables gotas
que van posándose en el cristal
y resbalando poco a poco,
noche tras noche,
ya que la lluvia no da tregua en esta ciudad.

Y ahí me planteo
que quizás sea cierto.
Puede que sí que añore estas noches
de calma y cavilación
donde me siento segura.

Donde mi cabeza se convierte en una autopista
de ideas y recuerdos
que corren fugaces
adelantando unos a otras
y viceversa.

Personas, lugares,
sonrisas, olores,
abrazos, enfados.
Todos los retales
que dan sentido al aquí y al ahora.




Dulce introducción a mi caos


Me encantaría que todos y cada uno de mis días
pudieras intuirme en vez de verme,
como haces cuando te ríes.

Odio no saber dormir acompañada, si no es contigo,
para que me atrapes en tus brazos
y no me sueltes hasta que hayan pasado varios fines del mundo.
Del mismo modo que extraño tener tus pestañas acariciando mis mejillas
perfectamente sincronizadas con tu respiración intermitente,
mientras siento cómo el pulso se te dispara sin control.

No me juzgues si te llamo obstáculo.
Eres mi "Katrina" particular
que llegó arrasando como Atila y dejó temblando mis pilares.
Y sin embargo,
transitando del negro al blanco,
me gusta tanto lo que construimos ahora juntos.
Pero al mismo tiempo
me asusta el abrazarte y poder sentir mas de la cuenta.
Me provoca pánico.
Como la posibilidad de acabar encerrados en un ascensor
subiendo pisos al compás de tus manos bajando hasta donde empieza el Edén.

Qué más quieres que te cuente,
si a veces me siento un títere
al arbitrio de las cuerdas de lo irracional,
frenada por el deseo de crear una banda sonora contigo
y no una única canción
que no sea lo bastante buena y quede en el olvido.

Así que sube el volumen
para cubrir los disparates,
que los silencios a buen puerto no nos han de llevar.



jueves, 23 de enero de 2014

Huele a cerrado

Abrir la puerta y sentir ese olor tan familiar, casi me da un vuelco al corazón. He frenado mis característicos ligeros pasos y he seguido caminando casi a tientas, como si esperara encontrar algo que yo misma sabía que era imposible. Cuando he cruzado la esquina y he visto la habitación me he desarmado por completo y no he podido contener el lloro que peleaba por salir desde el primer momento. Qué distinto era todo hace unos meses, qué distinto al último día en que pisé ese suelo y disfruté de ti. La luz inundaba todos y cada uno de los cuartos, y sin embargo hoy huele a cerrado.

Tienes una casa preciosa, todo el mundo lo dice, y hoy entiendo por qué tienen razón. No me daba cuenta de lo bonito que era este lugar porque tú y tu risa acaparabais siempre toda mi atención y eclipsabais la perfección de los innumerables objetos que hay entre estas cuatro paredes. Pero sin duda lo más perfecto que había entre ellas eras tú. Tú y tus manías de orden y pulcritud. Tú y tu radio a todo volumen. Tú y los platos que cocinabas, que eran los mejores del mundo. Tú y tus besos fuertes en las mejillas. Tú y tu sencillez.

Me gusta recordarme que tengo que echarte de menos, aunque eso suponga derramar unas pocas lágrimas, o unas muchas, pero nunca llegarían a ser demasiadas. Me encanta añorar escenas concretas en las que estabas en tu máximo esplendor, de esas que se quedan clavadas en la retina.

Como la del 3 de Junio.

Esa imagen sí que está incrustada.

Y sin duda, es la descripción más insuperable de lo que has sido y siempre significarás para mí.



martes, 14 de enero de 2014

Miedo

Nunca sentí miedo de marchar,
sino justo lo contrario.
Jamás pensé que echar de menos podía ser un freno
ni que las raíces podían vencer el tira y afloja a las ganas de volar.

En cambio me siento vulnerable,
frágil, endeble,
al pensar que lo que aquí queda
puede convertirse en el propio averno.

Además sé bien
que cuando huya no voy a ansiar regresar,
y vacilo entre si es mejor el querer evaporarse y hallar trabas
o el hacerlo y no poder volver a ser.

No poder volver a ser
ave libre que no conoce barrotes de jaulas
más allá que los de su propia conciencia
ni cuerdas que hacen a uno aferrarse al origen sin alternativa alguna.