domingo, 16 de febrero de 2014

Stop

La locura sin freno
igual que el día sin la noche
a largo plazo
son tan insostenibles
como un taburete
con tan solo un par de patas.

Dame matices
que estoy harta de excesos,
basta de todo y nada,
me vale con algo.
Algo que me devuelva
esa parte que ha quedado en el olvido.



lunes, 10 de febrero de 2014

Hablemos

De ti y de mí.
De por qué se crea un mundo paralelo
cuando la poca luz de la noche unida a la de tus oscuros ojos
se vuelve cegadora entre los flashes
la gente
y las sensaciones que afloran.

O de por qué se dibuja una sonrisa
en tu imperturbable rostro
si de pronto emerjo entre la multitud
y poco a poco
me aproximo
hasta acaparar tu atención.

Callemos.

Sobre los silencios
que aparecen en los encuentros súbitos
en los que jugamos a ser extraños.
O sobre las huidas
sin mirar atrás
cuando nadie observa.

Porque eso es
todo lo que puede ser.
No hay nada más
que nos corresponda compartir.
Y lo contrario
sería el más honesto autoengaño


martes, 4 de febrero de 2014

A través del vidrio

Últimamente me sorprendo
escribiendo casi por obligación,
con los ojos cerrados
el corazón abierto
y una ilimitada sucesión de clásicos del jazz y del blues.

A ratos observo las incontables gotas
que van posándose en el cristal
y resbalando poco a poco,
noche tras noche,
ya que la lluvia no da tregua en esta ciudad.

Y ahí me planteo
que quizás sea cierto.
Puede que sí que añore estas noches
de calma y cavilación
donde me siento segura.

Donde mi cabeza se convierte en una autopista
de ideas y recuerdos
que corren fugaces
adelantando unos a otras
y viceversa.

Personas, lugares,
sonrisas, olores,
abrazos, enfados.
Todos los retales
que dan sentido al aquí y al ahora.




Dulce introducción a mi caos


Me encantaría que todos y cada uno de mis días
pudieras intuirme en vez de verme,
como haces cuando te ríes.

Odio no saber dormir acompañada, si no es contigo,
para que me atrapes en tus brazos
y no me sueltes hasta que hayan pasado varios fines del mundo.
Del mismo modo que extraño tener tus pestañas acariciando mis mejillas
perfectamente sincronizadas con tu respiración intermitente,
mientras siento cómo el pulso se te dispara sin control.

No me juzgues si te llamo obstáculo.
Eres mi "Katrina" particular
que llegó arrasando como Atila y dejó temblando mis pilares.
Y sin embargo,
transitando del negro al blanco,
me gusta tanto lo que construimos ahora juntos.
Pero al mismo tiempo
me asusta el abrazarte y poder sentir mas de la cuenta.
Me provoca pánico.
Como la posibilidad de acabar encerrados en un ascensor
subiendo pisos al compás de tus manos bajando hasta donde empieza el Edén.

Qué más quieres que te cuente,
si a veces me siento un títere
al arbitrio de las cuerdas de lo irracional,
frenada por el deseo de crear una banda sonora contigo
y no una única canción
que no sea lo bastante buena y quede en el olvido.

Así que sube el volumen
para cubrir los disparates,
que los silencios a buen puerto no nos han de llevar.