De ti y de mí.
De por qué se crea un mundo paralelo
cuando la poca luz de la noche unida a la de tus oscuros ojos
se vuelve cegadora entre los flashes
la gente
y las sensaciones que afloran.
O de por qué se dibuja una sonrisa
en tu imperturbable rostro
si de pronto emerjo entre la multitud
y poco a poco
me aproximo
hasta acaparar tu atención.
Callemos.
Sobre los silencios
que aparecen en los encuentros súbitos
en los que jugamos a ser extraños.
O sobre las huidas
sin mirar atrás
cuando nadie observa.
Porque eso es
todo lo que puede ser.
No hay nada más
que nos corresponda compartir.
Y lo contrario
sería el más honesto autoengaño
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