martes, 3 de diciembre de 2013

Inútil

No me importa
que no sepas que prefiero el azul al resto de colores de la gama
ni que me echo la colonia primero en las muñecas y luego detrás de las orejas, 
ni que bebo el café con muy poco azúcar. 

Tampoco pasa nada si desconoces 
que en las noches más tranquilas escucho Sabina hasta que me atrapa el sueño, 
que a todos los momentos les pongo involuntariamente una banda sonora 
o que me encanta que sea mi cumpleaños.

Jamás te he explicado qué es lo que siento 
cuando me quedo embobada disfrutando del sonido y la inmensidad del mar, 
cuando me río hasta que saltan las lágrimas 
o cuando algo en lo que he trabajado con énfasis sale redondo. 

Menos aún me molesta que ignores

que de niña escribía diarios que releo con nostalgia, 
que antepongo unas cervezas espontáneas con un buen amigo a una noche de fiesta loca 
o que soy de esas a las que les gusta caminar de la mano por la calle.

¿Sabes qué es lo que de veras me interesa? 
Lo que sí me interesa que aprendas es
que el cuello es un infalible para hacerme vibrar, 
que conmigo no vale ni dulce ni salvaje, sino que son actitudes paralelas que hay que alternar, 
que odio los besos castos sin ganas, 
que hay que trabajar por encontrar mis puntos clave, 
que me gusta que me miren a los ojos fijamente, 
que no me conformo precisamente con poco 
o que adoro que me susurren al oído. 

Y con eso me basta
y hasta me sobra.

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