Dicen,
o que quien quiere algo, algo le cuesta,
y el tiempo me ha demostrado muchas veces
que sí.
el destino nos saca el dedo corazón
(sin saber a cuento de qué)
justo cuanto más peleamos por algo.
También dicen,
que es inevitable perder de vez en cuando
y que el punto está en no acostumbrarse,
en no habituarse a las derrotas.
Sin embargo,
cuando las derrotas se equiparan a las
victorias
o incluso inclinan la balanza hacia el
lado de las pérdidas,
nos rebotamos contra el mundo.
y tantas frases de autoayuda
como queramos escuchar y más,
pero las ganas de aplicarlos
también acaban encontrando su límite.
Y ese horizonte que parecía inalcanzable,
puede llevarte a un precipicio
que para ascenderlo,
requiere más que unas buenas deportivas
un kit completo de escalada.
Así que aprieta fuerte los arneses,
no vaya a ser, que además de no subir
sigas descendiendo.
Porque lo peor de ir a escalar sólo
es que nadie te puede ayudar si resbalas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario