le miré y le dije:
"lléname
la copa de sinsentidos",
cuéntame
historias de amores de barra fallidos
y otras
muchas con final feliz.
Dime que
hoy vas a cambiar mis miras,
que vas a
arrollar mis fuertes razones y coherencias.
Sírveme
aquello que no le has contado a nadie,
pero que
esta noche me lo vas a relatar
porque
mis oídos necesitan que los deleites con mil tonterías.
Atrévete
a negarme que ese maniquí a mi izquierda
oculta su
infelicidad tras una capa de maquillaje
y ahoga
sus frustraciones en un vaso,
nadando
en aguas de sábanas ajenas.
Enséñame
a hacer bolas de papel con los amores civilizados
para
lanzarlos a la papelera,
y abrir
paso a nuevos principios
de los
cuales no veas el final.
Anímame a
dejar salir mis mejores sonrisas
y a
jubilar mis caras de asco.
Véndeme
un mundo multicolor
con miles
de matices que pueda moldear a mi gusto.
Ayúdame a
engañar a ese tío a mi derecha,
mientras
tú inventas otra historia que la cabeza me haga perder.
Enséñame
a malinterpretar las proposiciones decentes
y a saber
recibir las indecentes sin miradas que fulminen.
Dime que
cada día es un nuevo capítulo por escribir,
y que
puedo inventarme todo lo que quiera
porque
mis derechos de autor son solo míos.
Cómprame
con poesía que endulce mis pensamientos.
Y después
hazlos volar,
sin que
el azúcar de la copa que preparas
me inhiba
los (sin)sentidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario